Las condiciones climatológicas de la Val d’Aran y su fauna han influido de manera directa en su gastronomía. Los platos contundentes para hacer frente el frío como puedan ser las sopas o los estofados de aves y caza son de lo más habitual en la dieta aranesa.

Como en el caso del turismo, en la gastronomía del Valle de Aran casi podríamos distinguir entre cocina de invierno, primavera, verano y otoño, si no fuera porqué la mayoría de platos apetecen durante todo el año.

El plato por excelencia de la gastronomía aranesa es la indiscutible Olha aranesa aunque de un tiempo a esta parte le ha salido un duro competidor en el Caviar Nacarii.

Pero vamos por partes.

Platos para valientes de otoño y de invierno

Los platos más tradicionales de la cocina aranesa son un buen reconstituyente para recuperarse de los gélidos días invernales o las jornadas de esquí en la nieve. Entre ellos, el símbolo por excelencia de la gastronomía tradicional de la Val d’Aran es la Olha aranesa, una sopa contundente y sabrosa de gran valor energético.

Este plato referente en la cocina del Valle de Aran, consiste en un cocido compuesto generalmente por diferentes carnes y embutidos (gallina, ternera, panceta, butifarra y huesos de jamón), verduras (zanahorias, patatas, col, puerro, cebollas y apio), judías blancas y fideos. La Olha aranesa se completa, además, con unas bolas de carne compuestas por carne picada, huevo, ajo, pan rallado, perejil, leche, sal y pimienta. Un plato exquisito y casi perfecto.

Entre los platos tradicionales araneses figuran igualmente la sanganhèta, elaborada a base de sangre de cerdo, la truhada, patatas rellenas de carne, los caulets, hojas de col rellenas de carne picada, que pueden comerse solos o como guarnición de platos de caza y otras aves, el civet de jabalí, rebeco o ciervo, y el conejo con mostaza.

Muchos de estos platos contundentes son herencia del recetario familiar y se suelen preparar al estilo tradicional, aunque ya empezamos a encontrarlos también en versiones más sofisticadas de cocina de autor.

En otoño, los foies, magrets y los confits de pato, los bolhs y patés son solo una pequeña muestra de la cocina de la Val d’Aran que se puede degustar por estas fechas. Nuevos ingredientes como las setas, que durante los meses de septiembre y octubre entran en su máximo apogeo, o la judía autóctona de Bossòst, que tiene su propio evento gastronómico “Era Mongetada” un festival que tiene como hilo conductor este producto gastronómico propio de la Val d’Aran. Ambos se incorporan a la carta de la cocina de otoño de los restaurantes araneses.

La ruta del Pintxo Pote, tapeo de alta calidad culinaria en el valle

La tradición del pincho llegó a la Val d’Aran procedente del norte de España, principalmente de la mano de cocineros vascos afincados en tierras aranesas. Tiene su origen en las tapas que servían los bares de los pueblos: los típicos callos, ensaladilla, patatas bravas o tortilla española que, con atrevimiento, imaginación y creatividad culinaria se han ido convirtiendo en auténticas exquisiteces y han logrado instaurar esta moda en el valle.

La propuesta de Asier Urruzuno a la que se apuntaron los restauradores araneses consiste en un aperitivo de ración única servido en platillo, el “Pintxo”, ya sea brocheta, montadito, canapé, minihamburguesa, o croqueta, cada vez más elaborados y sofisticados según la imaginación y creatividad de los cocineros, y el “Pote” generalmente un vino de la casa o zurito de cerveza.

Podréis disfrutar de las maravillas del Pintxo Pote, los martes en Vielha, los miércoles en Arties, los jueves en Bossòst y los viernes en Les. Una cultura, la del pincho que ha calado hondo en el valle, habiéndose convertido en un atractivo turístico más. Incluso hay hoteles de Baqueira que organizan autobuses para bajar a Vielha a sus clientes a tomarse unos pinchos.

La nueva estrella: El Caviar Nacarii

La joya gastronómica de los Pirineos, el caviar aranés Nacarii, ha obtenido el reconocimiento de cocineros y gastrónomos por su sabor auténtico, frescor, pureza y transparencia. Procedente de las aguas frías, puras y cristalinas del deshielo del Garona, el caviar Nacarii, se elabora de manera artesanal y con métodos tradicionales en la piscifactoría situada en el municipio de Les.

Durante el Mes del Caviar, el Nacarii, se incorporará a las mesas de los restaurantes del Valle de Aran. Los menús se elaboran con el caviar y el esturión cocinados en todas sus versiones.

Las experiencias culinarias pueden acompañarse de otras actividades. Entre ellas, visitar la factoría de Les para conocer la historia y proceso de elaboración, hasta tratamientos de belleza elaborados con caviar de la Val d’Aran.

Otras referencias de la cocina alpina incorporadas a la gastronomía aranesa son las fondues, raclettes y soufflés, con el queso como ingrediente estrella. Las tablas de quesos artesanos o las variedades de queso fresco con miel aranesa suelen estar presentes también en las cartas de postres, junto con los crespèths, también llamados pastères o pescajons, la variedad típicamente aranesa de la popular crêpe dulce y, los coquilhons y tronquets, pero eso, ya será motivo de otro artículo.

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